No le des perlas a los cerdos: Un mensaje de discernimiento
En el Sermón del Monte, Jesús nos dio una sabia advertencia: "No den las cosas sagradas a los perros, ni echen sus perlas delante de los cerdos, no sea que las pisoteen con sus patas y se vuelvan contra ustedes y los despedacen." (Mateo 7:6). Esta frase, conocida como "no le des perlas a los cerdos", encapsula un principio fundamental del cristianismo: la importancia del discernimiento al compartir la verdad del evangelio.
Jesús compara el evangelio con perlas preciosas, llenas de valor y significado. Los cerdos, por otro lado, representan a aquellos que no aprecian o valoran este mensaje. Al igual que un cerdo no entiende el valor de una perla y solo la pisotearía, quienes no están preparados para recibir el mensaje de salvación lo rechazarán, ignorarán o incluso se burlarán de él.
Discernimiento: Saber a quién hablar
La enseñanza de Jesús no nos dice que debemos evitar hablar con los pecadores o las personas que no comparten nuestra fe. De hecho, Jesús mismo se relacionó con pecadores y les enseñó. Sin embargo, nos advierte sobre la necesidad de discernir a quiénes compartimos el mensaje. ¿Cómo podemos saber a quiénes dirigimos nuestras perlas?
El discernimiento implica ser capaces de identificar a aquellos que están genuinamente interesados en la verdad y abiertos a recibirla. Es observar su disposición a escuchar, su actitud hacia el mensaje y su deseo de aprender. No se trata de juzgar a las personas, sino de evaluar su receptividad.
Ejemplos del discernimiento en la vida real
Imagina que estás hablando con un amigo ateo sobre la fe. Si tu amigo se muestra interesado en escuchar tu perspectiva y hace preguntas genuinas, es posible que esté abierto a considerar la verdad. Pero si se burla o te interrumpe constantemente, es probable que no esté dispuesto a escuchar y tus palabras no caigan en tierra fértil.
Otro ejemplo sería un compañero de trabajo que siempre se queja de la vida y no está dispuesto a considerar alternativas. Si intentas compartir tu fe con él, es posible que sea recibido con desdén o incluso hostilidad. En este caso, es mejor guardar tus perlas para un momento más oportuno o para alguien que esté más receptivo.
El objetivo: Ofrecer la verdad, no forzar conversiones
El objetivo de compartir el evangelio no es forzar conversiones, sino ofrecer la verdad de la salvación a aquellos que están dispuestos a recibirla. Es importante reconocer que no todo el mundo estará receptivo al mensaje, y los cristianos deben respetar la libertad de elección de los demás.
Si alguien no está interesado en escuchar el evangelio, no debemos insistir ni intentar convencerlo. Podemos orar por él y esperar que Dios toque su corazón en el momento oportuno. La paciencia y la sabiduría son esenciales en este proceso.
Ser sabios al compartir el evangelio
La instrucción de no "echar perlas a los cerdos" nos recuerda que debemos ser sabios y discernir al compartir el evangelio. Debemos compartirlo con aquellos que están abiertos a recibirlo y evitar desperdiciar tiempo y esfuerzo en aquellos que no lo aprecian. Este principio se aplica a todas las áreas de nuestra vida, no solo a la evangelización.
En el ámbito laboral, por ejemplo, podemos tener una idea innovadora que sabemos que beneficiará a la empresa. Si la compartimos con un colega que siempre se opone a cualquier cambio, es probable que nuestra idea sea descartada. En este caso, es mejor presentar nuestra propuesta a alguien que esté más abierto a nuevas ideas.
En resumen, "no le des perlas a los cerdos" es un principio que nos recuerda la importancia del discernimiento en la vida. Al compartir nuestras ideas, creencias y valores, debemos ser sabios y considerar a quién nos dirigimos para que nuestras palabras tengan el impacto deseado.
| Puntos Claves |
|---|
| No compartir el evangelio con aquellos que lo despreciarán o se burlarán de él. |
| Discernir a aquellos que están abiertos al evangelio de aquellos que no lo están. |
| Evitar forzar conversiones y respetar la libertad de elección de los demás. |
| Ser sabio y discernir al compartir el evangelio. |
| Compartir el evangelio con aquellos que están abiertos a recibirlo. |

¿Qué significa “no echar perlas a los cerdos”?
¿Es un mandamiento literal?
No, Jesús no está hablando de cerdos reales. La frase es una metáfora que ilustra la importancia de discernir a quién le predicamos el evangelio.
¿A quién se refiere "los cerdos"?
Los "cerdos" representan a las personas que no están dispuestas a recibir o apreciar el mensaje de Dios. Pueden ser individuos que desprecian la religión o simplemente no están interesados.
¿Por qué es importante discernir a quién le predicamos?
Compartir el evangelio con quienes no lo apreciarán es como tirar perlas a los cerdos: un desperdicio. Es importante enfocar nuestros esfuerzos en aquellos que están abiertos a escuchar.
¿Significa que no debemos hablar del evangelio a los pecadores?
No. Jesús mismo interactuó con los pecadores, pero sabía cuándo su mensaje era bien recibido y cuándo no. No se trata de evitar a los pecadores, sino de ser sabios en la forma en que compartimos el evangelio.
¿Qué debo hacer si alguien no está interesado en el evangelio?
Respeta su elección y sigue adelante. No te desanimes, hay muchos otros que sí están dispuestos a escuchar.
¿Es pecado no compartir el evangelio?
No, el evangelio es un regalo, no una obligación. Es importante compartirlo con amor y sabiduría, no por obligación.
